Dictado
Señor, por lo poco que de ti sé
deduzco cuánto ocultas,
mas advierto que para entender,
me das las medidas justas.
Sé que quieres que de Ti me fíe;
que nada en mí se ofusca
para poderte comprender
y llevar una vida pulcra.
Pulcra en ideas y actos,
en vivencias y sueños,
sana como vida de santos,
sin dobleces, sin tropiezos.
Señor, sintiendo tu dictado
tan claro y tan directo,
a Ti que me conoces, relato,
que no me siento sincera.
Cada día imperfecta me declaro.
Aunque no quieres tanto de mí,
sé que tu mensaje es claro
y no lo quiero percibir.
Amar con tu amor, granado,
que a mí siento dirigir.
Tú me has llamado,
y no estoy dispuesta a acudir.
*****
No hay comentarios:
Publicar un comentario