Me siento que ya no siento
capacidad de escribir ni pensar.
Estoy perdida en mis límites
los cuales he de aceptar,
pues si no ¿qué cristiana sería?
Mal formada y fría ante mi vida de hoy.
No puedo pretender
Vivir de Dios
Cuando se vive con Dios se recibe constante apoyo de Dios.
Así lo sienten las almas buenas que a Él se han entregado y no es que por eso sean santas, es que lo viven intensamente, que les es fácil transmitirlo a los demás.
Cuando anochezca me asomaré a la ventana y no solo veré la puesta de sol y la presencia ya de la luna, me fijaré en las estrellas y sabré cada noche que el Señor me está esperando.
Amor de Dios
Al igual que sin aire no se vive,
ni agua, ni tierra o alimento
es al alma imprescindible
la dádiva del amor.
Es éste desigual, de diferentes modos
que nos podamos amar.
Unos aspiran a un amor convencional:
enamorarse, tener hijos, trabajo, techo...
¡Oh placer hermoso! Sí, antesala de felicidad.
Esto surge tras una promesa, compromiso a cumplir y sí,
muchos lo cumplen, otros no
que el trascurrir de la vida hurta sentimientos.
Pero existe otro amor, el generoso,
que no pide nada a cambio, solo amar.
Amar sin decisión previa, de modo desconocido
hasta que ese sentimiento desborda el corazón.
Sí. Lo hace. Sin medida entra en nosotros,
todo lo inunda y trastoca sin dejarnos opción diferente,
sin compromiso siquiera porque es una fuerza que invade nuestro yo;
lo hace con mucha dulzura y al tiempo decisión.
Es ese amor que nos hace cercanos a los hermanos de cualquiera condición.
Es ese amor que sale de la familia para llegar a otros
sean extraños, diferentes, desconocidos...tanto da para amarlos a todos
porque es el amor en esencia, casi puro, porque nos viene de Dios.
No digo que no sea puro, qué lo es,
pero que en el hombre no alcanza su plenitud
pues somos pobres personas, imperfectas, débiles por nuestra condición
mas, que al recibirlo gratuitamente nos engrandece y, al compartirlo
es cuando más nos acercamos al Creador.
Es absolutamente gratis, tan solo decir:
Sí. Aquí me tienes. Gracias Señor.
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Alcalá Ahora mismo.
...y si Yo Soy tu Tesoro...
¿Cómo es qué no lo aprecio?
¿No me doy cuenta de qué podría no devolverme?
¡Jesús mío, mi Refugio!
Ante mí tengo un ventoso día
que afecta a mi cabeza cruelmente,
tal, como si una corona de acero
a mis sienes coronara.
En tales día Señor
a ti más fielmente me dirijo
pues, a ti me aferro
sabiendo que tú eres el consuelo
que en mi fragilidad mitiga el sufrimiento.
Y eso ¿Qué es Señor si comparo con tu duelo?
Tú qué que cargaste con tu cruz
luego de tu cuerpo torturado,
sufriendo más que por ese martirio
por los pecados que entonces te infirieron;
y, en esa cruz, Señor,
a mí me tenías presente mientras yo
con mi vida inconveniente
los clavos también martilleaba.
Ahora Señor mío deseo reparar
el daño que entonces te infringiera
con mi actitud de hoy Jesús mío
pues, desearía que poder ya, corrigiera.
En ello me hallo sabedora
que solo con tu ayuda he de lograrlo.
Sólo Contigo, mi refugio.
Solo contigo podré dar este paso,
el de mi arrepentimiento
desde el corazón, profundo, sincero.
¡Jesús mío! ¡Jesús mío mi refugio!
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Alcalá de Henares
También me Amas
Mi Espejo, Tú
Me miro en el espejo y me veo vieja y fea, no como en las fotos que mienten mucho en mi caso, pero solo sonreír y ya cambio.
No es el espejo el que me cambia sino yo con mi personalidad, mi empuje hacia adelante, Jesús en fin, quién me da ánimo para seguir, mi espejo cambia porque Él me cambia en el momento en que sonrío.
Es lo que el Señor me transmite y me regala cada día, la capacidad de superarme, a veces más y otras menos, mas veces menos pero, aquí estoy con ánimo en este momento, bonita manera de comenzar el día.
La gente que veo es cada una ese espejo de Jesús en el que mirarme.
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