La verdadera senda
Por un camino pedregoso descalzo voy.
Con mis pies lastimados , hacia ti me dirijo.
Volver con quienes te adoran, hoy necesito
alejarme de la senda que me apartó de ti.
Necio, pobre necio, me arrimé a un mundo ficticio
cuajado de atracciones que me harían pleno y feliz.
Me di cuenta en una ocasión de diversión
de que todo aquello no me satisfacía
recordando la infancia y la juventud perdidas.
Lloré amargamente añorando mi anterior vida.
Me despojé de todo cuánto no me servía
y decidí volver a mi ciudad querida
donde aprendí a conocer, a orar a Dios cada día.
Con mis pies lastimados por el mucho andar
voy acercándome a mi dulce lar
donde están los míos, que saben que orar a Dios,
es la verdadera senda para alcanzar la paz.
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