Una vez más
Triste y abatida hoy me encuentro.
Sin duda ayer no puse en Ti mi intención,
por eso aquí, pequeña, ahora me hallo
esperando de tu gracia comprensión.
Sé que cada día Tú me aguardas;
tu mirada vuelves vigilante
pues no quieres que me pierda.
Que te siga Te aseguras cada instante
y sin embargo, muchas veces,
me desvío de tu senda, vacilante.
Es entonces cuando comprendo
la pequeñez que en mí se esconde
y que sólo tu amor puede hacer grande.
Tu sendero bien delineado
marca sin errores mi camino
y en mi debilidad, a veces,
cambio la flecha que lo indica
por atraerme más otro destino
más fácil y lisonjero.
Ayer, deduzco, eso hice,
por eso hoy tan mal me siento,
y Te pido Señor una vez más,
que tengas paciencia conmigo.
*****
No hay comentarios:
Publicar un comentario