TRAS tu SENDERO
Hoy, mi Dios, decirte quiero
que mis pasos incansables
tras de tu vereda se dirigen.
He
recorrido otros lugares
en los que no me hallaba;
sin saber por qué atrás los dejaba.
Anduve..., anduve...
Perdido, solo,
sin nadie en quién apoyarme,
sin una palabra amiga,
sin algún otro caminante.
Desfallecía mi ánimo
sin comprender cual era mi destino
hasta que Tú, bondadoso,
me mostraste tu camino.
Y lleno de
Ti, tras tu sendero,
fuerte, -a veces– otras menos,
me esfuerzo en llevar conmigo
a posibles peregrinos
que al igual que en mis comienzos
ignoraban su destino.
Paso a
paso, hacia Ti vamos.
Queremos
decirte que avanzamos
tras de tus huellas, Señor,
y si no nos desviamos
nuestra ruta será
la que conduce a tu Amor.
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