Leyenda Interna
Hoy me siento
árida de fe y admito cómo mi recién vivencia lo causa.
Sí. Lo sospecho aunque, me avergüence
decirlo, pensarlo, he sido de Ti alejada.
En una
ciénaga embarrada de pasión me he introducido y lo he hecho sola,
ni a una tentación de Satanás atribuir quiero mi culpa. Yo.
Yo sola en ella me he introducido.
Cantos lejanos me
llegaron atrayentes y, aunque supe que no debería pararme a escucharlos,
lo
hice; no una vez ni dos, que fueron varias.
Y conforme mis oídos los percibían más me
confundían a la vez que me agradaban.
Me agradaban
tanto que no me sentía en mi yo.
Era una persona
extraña quién en mi interior sin mí, se aposentaba.
Así fue mi
discurrir por tiempo indeterminado sin querer que esa sensación pasara
y por eso, no pasaba. Me producía gozo e inquietud, placer y desconfianza.
y ambas lucharon en varios frentes queriendo ser cada cual
la que ganara.
Ha pasado ese
fragor de tal batalla mas, como en todas, ha dejado heridos:
corazón, entendimiento, conciencia y personalidad.
Ultrajada. Yo
ultrajada.
¿Pues cómo yo he
sido mi amiga y mi enemiga?
¿Cómo he fraguado tal combate en el que por
fuerza
había de quedar maltrecha y consternada?
Me siento débil,
diminuta, infravalorada...pensar que yo; que yo me he vencido
en tal lucha despiadada.
Aquí me postro,
ante vosotros que me amáis. Ante Dios que bien me ama.
Todo lo espero de
Él, hasta recobrar la paz que ahora me falta.
*****
No hay comentarios:
Publicar un comentario