lunes, 13 de abril de 2020
Siempre ( Al momento)
Siempre
¡¡¡Ha resucitado!!!, grita el mundo cristiano
en espíritu consolador tal como si así fuera,
mas no lo es, tal hecho sucedió hace más de dos mil años,
ahora, es tan solo su celebración.
Tan solo, ¿pues hay algo más grande para festejar?
Yo decir diría qué no.
Cierto, para ello antes hubo de nacer, está claro,
pero no vino para crecer como niño, y jugar y aprender,
vino con un único propósito, vivir para morir.
Pero, así sucede con todos; claro, así es, pero solo ÉL es DIOS.
Antes hubieron de pasar cosas en su madurez.
Salió, abandonando a su madre, su casa, su pueblo,
como cualquier emigrante que su tierra dejara,
valga como pobre comparación, soy limitada.
Corrió veredas polvorientas, incansable,
junto a doce amigos que había elegido previamente.
Vaya cosa que cuento, ¡sí es más que sabido!;
pues no por eso se le pone toda la debida atención,
peor aún, se le critica falsamente, se le niega,
se le somete a escarnio tal como aquélla vez sucediera.
Y es Jesús en cambio nuestra mejor senda
para recorrer la vida hermosa y también incierta.
Hoy Cristo ha de actuar en nuestras vidas,
ha de reinar en nuestras casas, ha de vivir en nuestro corazón
pues, ¿acaso existe otra alternativa mejor a nuestra paz?
esa paz interior, la que nos da ánimo y esperanza,
ambas cosas indispensables para gozar lo posible en nuestro caminar,
un caminar con término, no aquí sino allá; allá en el reino,
el reino prometido que, sin embargo, cuesta mucho de alcanzar.
El sol brilla cada día, amanece para todos por igual,
seamos hermanos, sintamos que lo somos en verdad.
Ese es el amor de Jesucristo, por el que vivió y murió,
por nuestra redención, eso es lo que hay que celebrar.
Siempre.
13 abril 2020
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