jueves, 4 de diciembre de 2014

De Distancias



  
                    De  Distancias
  

      ¡Oh Jesús! Mi Jesús.
      ¿Cómo es que sabiéndote tan cercano
al punto de mí Te alejas, cuando
al hallarme –paréceme- entre tus seguidores
casi al alcance de tu sayal,
de pronto se te difuminas en la distancia
y me siento tan alejada, desalentada,
admitiéndome que no puedo ser tu hija?
      Es entonces cuando me turbo
ante mi osado deseo de querer que Tú me quieras             
sin yo motivo merecer en ello.
      A la sombra del sicómoro, ese que conoces,
me recuesto, me adormezco y en ensueño
Te siento venir a mí y es tal mi contento...

      ¡Ay de mí, ilusoria imaginación!
      Allá, muy lejos, veo a la turba entre el polvo
que  levantan sus calzados viejos
y triste, muy triste, del lugar me alejo.
      Vuelvo la mirada atrás una vez más
y distingo un gran destello de luz
sobre el altozano polvoriento.
      ¿Serás Tú? –me pregunto-       
      Y me inunda una paz, un sosiego
que antes jamás sintiera. ¡Pobre de mí!
    ¿Te imaginas Señor?
      Es en la distancia 
cuando más cerca Te siento.   

                *****

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