Saudades
Señor, mi buen
Señor, mi amparo.
A Ti elevo mi
ruego de añoranza,
de desgarro, de soledad.
¡No! De soledad
no.
Estás conmigo en
todo momento
así que debo eludir esa palabra.
No estoy sola.
Ha sido tan solo
un momento de debilidad
al evocar tiempos lejanos
acercados a mí por la música
y el recuerdo de con quien los viví.
Y Te he
necesitado. Eso es todo.
Hasta otro
momento.
*****
No hay comentarios:
Publicar un comentario