lunes, 8 de diciembre de 2014

Saudades


               


           Saudades       


    Señor, mi buen Señor, mi amparo.
    A Ti elevo mi ruego de añoranza,
de desgarro, de soledad.
    ¡No! De soledad no.
    Estás conmigo en todo momento
así que debo eludir esa palabra.
    No estoy sola.
    Ha sido tan solo
un momento de debilidad
al evocar tiempos lejanos
acercados a mí por la música
y el recuerdo de con quien los viví.
    Y Te he necesitado. Eso es todo.
    Hasta otro momento.      


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