domingo, 16 de marzo de 2014

Contrición



        Contrición


        No puedo acercarme a Ti
cuando a nosotros te llegas
en una promesa
que el alma alimenta.
       Me siento indigna.
       Más. Ingrata,
 pues confías en mí
 y te fallo cada día.
       Bien quisiera ser digna
 de recibirte sin ambages
 pero soy sincera al manifestar
 que no Te merezco en mí.
       Al decirte esto dolor Te causo
 pues me quieres, bien lo sé,
 y me buscas, y me esperas,
 mas no me ves a Ti acudir.
       Lo siento, y de Ti espero
 ser capaz de cambiar mi vida,
 y acercarme en humildad

 un día al pie de tu altar.      

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