En Confianza
A veces Señor,
sin saber porqué,
siento en mí una congoja inexplicable
ya que me siento feliz al ser de Ti
y me interrogo por qué ésta me invade
sin hallar respuesta en mí.
Sólo sé que en un
momento
paso de uno a otro sentimiento
y quisiera conocer a qué se debe
semejante desencuentro.
Será que algo he
hecho mal
-me contesto- sin preguntar
pues, con quién he de hablar
si sola en mi soliloquio me hallo.
Rodeada de mis
pertenencias,
donde mire, por doquier están.
Recuerdos de mis
vivencias
de momentos lejanos unos, otros cercanos,
tanto, que sólo ha transcurrido un rato,
-así me parece- siendo el tiempo tan rápido
Quisiera saber
tantas cosas
de mi vida postergadas,
al olvido condenadas
y que no deseo en cambio, olvidar.
¿Puedo elegir
acaso?
Quiero que en mí
sigan vivas;
que no las deseche mi memoria
y riéndose de mí, me vacila,
sintiéndome tan impotente…
Ayer recordaba el
hecho…
ese tan importante hace tiempo sucedido
y hoy, por mucho que me he empeñado
imposible me ha sido rememorarlo.
Señor, Tú que
todo lo sabes, si quieres
en esto ayudarme, puedes.
Ya sé que es un
asunto trivial
con lo que en el mundo acontece…
pero la vida, la mía personal,
puede ser insignificante, no lo dudo,
pero es la que yo vivo.
Si me la has
regalado Tú
¿no ha de importarme?
De ella he de
darte cuenta ¿o no?
Y... ¿cómo lo
haré si no recuerdo
apenas lo que hice ayer?
Si
tan frágiles somos, tan nimios...
sobre nosotros pusiste responsabilidad
tan pesada y difícil de llevar…
Pero…
me estoy dando cuenta…
si no me apegara tanto
a las cosas materiales
podría este esfuerzo desviar
hacia causas más trascendentales.
¡Ay
Señor! voy a intentar…
-no lo prometo, bien me conozco-
despegarme de mis “cosas” queridas
que lo son por no tener cerca de mí
vida de otras vidas.
Señor, has escuchado mis cuitas;
solo con eso, qué bien me siento.
¡Qué
no será estar a las puertas del cielo!
*****
No hay comentarios:
Publicar un comentario