Carta a
Jesús
¡Ay Señor! Necesito hablarte y las palabras no
acuden en mi ayuda; siento que me estoy secando por dentro en una sed que no me
la sacia el agua.
Se me van pasando los días entre abrojos de
cansancio y desesperanza aunque me quiero engañar y aparentar estar segura y
serena en el abrazo de tu paciente espera.
Siento que te quiero y que te fallo,
siento un descorazonador proceder en el suceder de mis mañanas en las cuales
transcurren mis silencios, mis negativas a tus constantes llamadas.
Qué he de hacer Señor mío si no alcanzo
a sacar nada de mí, si la sequedad de mi espíritu me está debilitando el ánimo.
Poco a poco me siento morir a mi compromiso.
Acercarme quiero, mas no puedo vencer mi
inmovilidad de espíritu. Si yo siento que te quiero, por qué mi flojera me
domina poco a poco. ¿Acaso estoy enferma? Y si es así, ¿por qué no busco ayuda
dónde únicamente alcanzarla puedo? Si Tú eres mi consuelo, mi favor, mi bien
primero. Si solo he de recostarme en tu regazo siempre dispuesto a cuidar mi
abrazo, a protegerme, a desinfectar las heridas de mi constante fracaso.
Ni siquiera he de buscarte pues Tú de
cerca me vigilas, no me dejas, en mí confías perseverante, amante mío siempre
atento a mis necesidades. ¿Qué me pasa? No me entiendo. Si tu hija deseo ser y
así ante otros me proclamo. Si supieras…-que absurda, pues claro que lo sabes- tan
mal me siento si mi puerta te abro y luego no te atiendo. No soy Marta ni
María. Ni siquiera soy Carmen. Ellas sí te harían merecida la visita.
Soy una persona desconocida e ingrata
que no sé cómo me posee; no le impido serte irreverente pues eso es no
atenderte del modo que te mereces.
Jesús. Te estoy llamando a voces pues
te necesito tanto. ¡Tanto! Imagínate, no te reconozco teniéndote a mi lado,
aquí en mi humilde casa esperando alegre bajo mi emparrado. Las nacientes uvas
crecen vigorosas; tal vez cuando maduren sea el momento de mi cambio. Hasta
luego Jesús mío. Gracias por leerme. Gracias por amarme.
Con cariño Carmen
9 Junio 2014
Mi comentario después de releer este escrito, solo puede ser que en ello me ratifico.@ Jesús siempre está espectante a nuestra llamada. Fiel. Incansable. C.
ResponderEliminar