De Escapadas
Señor hoy estás triste
y yo he sido la causa de tu tristeza.
¿Cómo he podido, siendo tú
conmigo tan afectuoso
y cuidador de mí?
Me he ido de mi casa
dejándote a las puertas
de mi hogar material
y del que tengo, interior.
He recorrido, con rubor lo digo,
espacios rellenos de tentación,
atractivos e inútiles, vacíos
de amor, solo causas mundanas
ocultas tras luces de color.
Se veían tan bonitos...
y me adentré en esos espacios
por un tiempo sin medida,
tan absorta en ello estaba,
sin apercibirme de tu espera,
He vuelto a casa doliente y avergonzada
y, al verte, ahí sentado, mis pasos
se han detenido sin siquiera
mandar en ellos yo.
He permanecido largo rato
sin atreverme a acercarme a Ti
y, cuando por fin lo he hecho,
tan afable me has recibido...
he sentido tu abrazo de diario.
Tu boca ha sonreído y tu mirada
dulce como siempre me ha acogido.
Recostada en tu hombro
hablarte he querido mas, Tú, antes,
ya me consolabas con la miel
de tus palabras, dulces, livianas,
y de nuevo me he sentido
por ti amada, mimada como siempre.
A quién mejor he de arrimarme
si sé que a mi puerta estás
todo el tiempo, incansable,
cuidándome pues bien me quieres.
Yo sé eso, Señor, y voy a procurar
no marcharme más de Ti.
22 Nov. 2015
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