domingo, 22 de marzo de 2015

Gracias



              GRACIAS


            
    Cada día el sol resplandeciente
se posa en mi almohada.
    Quiero que él me despierte
cual si Tú me lo enviaras
para asegurarte de mi despertar.
    Hoy así ha sucedido, como ayer,
hasta que Tú dispongas
lo esperaré cada alborada.
    Yo solo Te digo, Señor,
estoy dispuesta.
    Hoy, mañana… ¿acaso importa?
    El tiempo es corto
y la espera apasionante.

    Gracias.

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