Sobre el Alma
¡Estaba tan
equivocada!
Que en mi cuerpo
está mi alma
hasta hace nada he creído.
Falso. Es tamaño
error
que aunque tarde, comprendo.
Hasta ayer lo
entendía así, ya no,
que hoy he recibido la luz
para ver sin penumbra
la verdad que permanecía oculta
tras una equivocada, manida teoría,
de que dentro de mí estaba el alma mía.
Ahora sé cuán
grande era mi yerro
pues no está dentro de nadie
sino a nuestro alrededor.
El alma es la
invisible envoltura
de nuestro cuerpo material,
pues primero fue el alma creada,
desde el principio que Tú lo Eres,
para después ubicarnos a cada cual
donde nos correspondiere.
Y así, casi sin
apercibirnos
vamos viviendo la vida provisional
en nuestro cuerpo material, mortal,
creyendo que es al revés
pues, como no la vemos, pensamos
que en el interior la tenemos,
y esto, erróneo totalmente es.
Alma mía, eres a
mi persona
la que le insufla la vida,
sin ti, como roca fuera
o como cualquier animal,
aunque no lo pareciera.
Contigo sé que
guardada es mi vida
con tu armadura sutil, ligera, pura...
que de todo mal me protege
pues aunque no lo parece
yo sola me destrozaría;
para nada existiría, para nada,
y es con tu compañía
con lo que a mi vida sentido le hallo.
No eres tú quien
dejará mi cuerpo
sino mi cuerpo quien de ti se aleje,
tal como en ti entré por su voluntad
de ti saldré, pues eres tú quién me envuelve.
Eres cual seda
espiritual, etérea,
que a todo mortal vivifica y protege,
y en tu nítida bóveda inmaterial
ascenderé hasta el cielo;
es en lo que vulgarmente creo*****
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