De Osadía
Hola. Soy yo Dios.
Sí, hace tiempo que no te escribo,
lo sé, estoy indecisa
entre valorarte por encima de todo
o en que esto sea solo una mera intención.
Es inútil razonar conmigo,
ya no me fío de mi pobre yo.
Estoy entre fracasada y perdida.
No sé avanzar ni retroceder;
no sé encontrarte como soler hacía
antes que mi vida se complicara
con artes desconocidas
que sin embargo habitaban en mí.
Ahora me invaden la razón a veces
de preciosos atractivos al parecer
que no lo son tanto, me doy cuenta
al sentir que en ellos se difumina
mi paz, la tranquilidad que invadía
mis horas y mis días y, al llegar la noche
en Ti me recogía al sumergirme
en ese otro mundo del sueño.
Tengo que pensar más en el rumbo
en el que se ha sumergido mi vida
antes tranquilo y transparente
como el agua de esa fuente
que me dabas a beber día tras día.
Sí mi Dios, grande, magnífico,
he de seguir pensando
y te digo con mi pobre humildad
¡que me asistas! ¡qué me asistas!
Dios mío, te lo ruego, perdona mi osadía.
*****
No hay comentarios:
Publicar un comentario