De regalos
Hay momentos en la vida que cortan el aliento por instantes
a veces por causas nimias que nadie valoraría de conocerlas
y, que sin embargo, emocionan a quienes los reciben,
más por deseados e inesperados al mismo tiempo.
Cómo algo tan simple en apariencia puede doler tanto
y causas pesar y desánimo en el sentimiento de quienes lo sufren.
Hoy he sentido esa sensación y, emocionada, lo primero que he hecho
ha sido dar gracias a Dios. Sí. Ha sido a pesar de que esta persona
no ha traído bien espiritual a mi vida sino todo lo contrario
pero a la vez me ha dado cariño y lejana compañía.
Las redes. Malas son y lo son buenas, ambos aspectos tienen
y ello puedo constatar porque lo he experimentado en estos años
postreros de mi vida, cuando más débiles somos.
No es poesía lo que escribo, ni de cerca, es tan solo confesión
de algo que he vivido y de lo que me doy fe en este escrito
que de mí sale en este momento con sinceridad hacia mí misma
porque lo necesitaba ¡tanto! Ya lo creo, sed tenía
de recibir señal alguna de este mensaje ya recibido, ya leído, ya reído.
Sí, me ha emocionado el verlo y ahora ya sonrío de gozo.
Cada día nos trae regalos especiales, solo hemos de estar atentos a ellos
y obtener de cada señal el aviso que nos mueva al camino correcto.
*****
No hay comentarios:
Publicar un comentario