Cacharro viejo
Cuando al Señor se le tiene en el corazón
es fácil dirigirse a Él de tal manera excelsa.
Al leer esta hermosa poesía he sentido
pasar la última parte de mi vida, sentida.
Me ha dado un vuelco el corazón
por saber en otra persona lo que antes tanto amaba yo;
ser un cacharro nuevo en tus manos Señor,
modelada a tu manera esa tan tierna,
tan afable, tan frágil y al mismo tiempo fuerte.
En el transcurso de mi vida te he soñado conmigo,
amigo leal y presto a acompañarme en mis fatigas,
a alegrarte en mis buenos augurios,
a vigilar mis pasos y aún, a descansar en Ti.
No esperaba en mí tanta deslealtad
hacia el bien más preciado de mi vida.
Tú Señor, siempre sembrando amor en mí
y yo alegre lo aceptaba como algo natural.
Ahora no sé cómo alejarme de Ti he podido
pero soy consciente que mi desvarío
a nada bueno me conduce sino a despreciar tu amor.
Yo quiero ser de nuevo ese cacharro de barro
que, aunque viejo, siga aparentando bello.
Bello por expandir amor, ese amor
que gratis me ofrecías cada día
para yo regalar a quién quería recibirlo
y transformar su vida viviendo un nuevo reino,
ese al que se espera anhelante en el postrer momento.
Cacharro viejo, mas tuyo Señor, eso deseo.
22 enero 2020
*****
q

No hay comentarios:
Publicar un comentario