¡Jesús mío, mi Refugio!
Ante mí tengo un ventoso día
que afecta a mi cabeza cruelmente,
tal, como si una corona de acero
a mis sienes coronara.
En tales día Señor
a ti más fielmente me dirijo
pues, a ti me aferro
sabiendo que tú eres el consuelo
que en mi fragilidad mitiga el sufrimiento.
Y eso ¿Qué es Señor si comparo con tu duelo?
Tú qué que cargaste con tu cruz
luego de tu cuerpo torturado,
sufriendo más que por ese martirio
por los pecados que entonces te infirieron;
y, en esa cruz, Señor,
a mí me tenías presente mientras yo
con mi vida inconveniente
los clavos también martilleaba.
Ahora Señor mío deseo reparar
el daño que entonces te infringiera
con mi actitud de hoy Jesús mío
pues, desearía que poder ya, corrigiera.
En ello me hallo sabedora
que solo con tu ayuda he de lograrlo.
Sólo Contigo, mi refugio.
Solo contigo podré dar este paso,
el de mi arrepentimiento
desde el corazón, profundo, sincero.
¡Jesús mío! ¡Jesús mío mi refugio!
*****
Alcalá de Henares
No hay comentarios:
Publicar un comentario