Amor de Dios
Al igual que sin aire no se vive,
ni agua, ni tierra o alimento
es al alma imprescindible
la dádiva del amor.
Es éste desigual, de diferentes modos
que nos podamos amar.
Unos aspiran a un amor convencional:
enamorarse, tener hijos, trabajo, techo...
¡Oh placer hermoso! Sí, antesala de felicidad.
Esto surge tras una promesa, compromiso a cumplir y sí,
muchos lo cumplen, otros no
que el trascurrir de la vida hurta sentimientos.
Pero existe otro amor, el generoso,
que no pide nada a cambio, solo amar.
Amar sin decisión previa, de modo desconocido
hasta que ese sentimiento desborda el corazón.
Sí. Lo hace. Sin medida entra en nosotros,
todo lo inunda y trastoca sin dejarnos opción diferente,
sin compromiso siquiera porque es una fuerza que invade nuestro yo;
lo hace con mucha dulzura y al tiempo decisión.
Es ese amor que nos hace cercanos a los hermanos de cualquiera condición.
Es ese amor que sale de la familia para llegar a otros
sean extraños, diferentes, desconocidos...tanto da para amarlos a todos
porque es el amor en esencia, casi puro, porque nos viene de Dios.
No digo que no sea puro, qué lo es,
pero que en el hombre no alcanza su plenitud
pues somos pobres personas, imperfectas, débiles por nuestra condición
mas, que al recibirlo gratuitamente nos engrandece y, al compartirlo
es cuando más nos acercamos al Creador.
Es absolutamente gratis, tan solo decir:
Sí. Aquí me tienes. Gracias Señor.
*******
Alcalá Ahora mismo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario