Vivir de Dios
Cuando se vive con Dios se recibe constante apoyo de Dios.
Así lo sienten las almas buenas que a Él se han entregado y no es que por eso sean santas, es que lo viven intensamente, que les es fácil transmitirlo a los demás.
Cuando anochezca me asomaré a la ventana y no solo veré la puesta de sol y la presencia ya de la luna, me fijaré en las estrellas y sabré cada noche que el Señor me está esperando.
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