Libre
Ahí te mantienen
encerrado,
encarcelado como a vulgar ladrón,
así lo hicieron tiempo ah, como a tal,
ignominiosamente crucificado.
Si Tú te haces
presente
cada vez al partir el pan,
al derramar el vino en la copa
mil veces y otras mil más.
Si te haces
próximo a nosotros
por qué te han de enclaustrar;
tal cosa ni siquiera insinuaste,
no sé cual la razón será
aunque la intuyo, normas
con carácter de obligatoriedad.
Quisiera esta
regla disiparla
en el tiempo, por siempre ya,
pues Tú nos donaste a todos
el gran don de la libertad.
No quiero para Ti
más encierro
que en el que en nosotros estás,
disciplente, bien dispuesto
por siempre nos acompañar.
Jesús, que con nosotros
quedaste
por tu opción libre adoptar,
si puedes gritar ¡Grita!
¡No me habéis de encerrar!
Si libre has de
continuar
entre nosotros, cuando el sacerdote
consagre el vino y el pan,
el pan de cada día
partido en armonía familiar,
el vaso rebosante de vino
símbolo de fiesta fraternal
así, como lo consumimos
a diario en el hogar.
Así lo queremos,
sencillo, natural
consagrado en el momento
en el que lo hemos de degustar
transformado en Ti, Señor,
como nos lo hiciste celebrar.
Señor, si puedes
gritar ¡Grita!
¡No coartéis mi libertad!
No te dejes encerrar ni por llaves
ni por ideas que te quieran silenciar.
Rompe las cadenas a tu paso
tal vez así pueda tras de Ti caminar.
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